10 motivos por los que debes contratar un seguro de salud

La obesidad es una de las cosas que hay que tratar de evitar para tener una buena salud. Lo cierto, sin embargo, es que por muchas cosas que hagamos no podemos garantizar que siempre tendremos una salud perfecta, y es por eso que existen la profesión médica y los seguros de salud.

El sobrepeso es un problema para la salud pero, por lo que se ve, no es el mismo problema en toda España. Si observamos los datos de la Encuesta Europea de Salud para España, en la que los encuestados son preguntados sobre su altura y su peso y por lo tanto es posible calcular su índice de masa corporal o IMC, el mayor porcentaje de obesos en España se da en la Comunidad Autónoma Gallega, donde uno de cada cinco adultos es obeso. Andalucía y el Principado de Asturias no les andan muy a la zaga, mientras que las comunidades más delgadas son la Foral de Navarra, el País Vasco y las Islas Baleares.

Puede que estés pensando en adquirir un seguro de salud. Es una buena idea. Los seguros de salud en España ofrecen importantes ventajas, como el acceso directo al especialista: puedes ir a él cuando quieras o creas que lo necesitas, a tu criterio. Eso sí, este servicio, como todo producto de seguro, tiene sus complejidades y, por ello, es importante que tengas en cuenta algunas cosas. Aquí te damos una serie de consejos básicos.

1.- Sé consciente de que tu seguro de salud te acompañará muchos años. Cuando juzgues la capacidad de servicio o de evolución de tu seguro, no lo veas todo en relación con las necesidades de atención sanitaria que tienes ahora. Tu vida será larga, y es importante que tu seguro sea capaz de responder a las necesidades que vayan surgiendo.

2.- Piensa en grupo. Si no estás solo en la vida, plantéate la posibilidad de un seguro en grupo, que englobe a tu cónyuge, a tus hijos, a tus seres queridos. El seguro siempre se siente más «cómodo» asegurando a varias personas a la vez (así los riesgos se compensan mejor), y es probable que una póliza familiar te traiga más a cuenta que una agregación de contratos individuales con las mismas coberturas.

El seguro siempre se siente más «cómodo» asegurando a varias personas a la vez

3.- Sé sincero en el cuestionario. Si tu asegurador te presenta un cuestionario de salud para valorar tu situación en el momento de asegurarte, no caigas en la tentación de ocultar o enmascarar tal o cual detalle por ahorrarte unos euros en la prima. Si intentas eso estarás engañando y rompiendo la relación de buena fe que conforma un contrato de seguro.

4.- Acuérdate del seguro de salud en tu lugar de trabajo. Hoy por hoy, son muchas las empresas que se plantean suscribir seguros en favor de sus trabajadores. Esto es así, además, porque la legislación fiscal española es bastante generosa en este punto, de modo que puedes llegar a tener un seguro muy completo sin por ello tener que tributar por la prima que tu empresario paga a tu favor. En no pocos casos, además, estos seguros constituidos en el ámbito de la empresa te dan la opción de incluir a tus familiares.

5.- Por supuesto, juzga las coberturas antes de comprar. Pídele a las aseguradoras sus cuadros médicos. Exige que te informen de las coberturas y especialidades incluidas en el contrato que te ofrecen. Plantéate supuestos imaginarios, y pregúntales qué tipo de cobertura obtendrías caso de sufrir tú o los tuyos esa dolencia. Infórmate bien sobre la oferta de servicios en las coberturas más comunes (urgencias, alumbramientos, etc.) Pregunta por los plazos de atención, por los centros hospitalarios disponibles en tu ciudad o en tu zona. No compres a ciegas.

6.- Elije entre reembolso y asistencia sanitaria. El seguro de salud se comercializa en dos modalidades básicas: la denominada de reembolso te abona un porcentaje (comúnmente bastante alto) de la factura que te presenta tu médico, al que por lo tanto eliges tú. El de asistencia sanitaria es un seguro que te provee de un cuadro de servicios médicos dentro del cual puedes elegir el que más te convenga o te guste, pero del que no te puedes salir.

El seguro de salud está para evitar que te pase algo, y si ocurre, poder atenderte

Cada modalidad tiene sus pros y sus contras, y si existen es porque hay diferentes tipos de consumidores que necesitan diferentes tipos de servicio. Pregúntate tú mismo con cuál te sientes más cómodo y, una vez que lo tengas claro, compara.

7.- ¿Y si me echan? Es casi imposible que en tu círculo íntimo no haya alguien que trate de disuadirte de adquirir un seguro de salud porque, te dirá, «ahora que eres joven le interesas, pero en cuanto empieces a tener achaques serios, te echarán». Plantéale esa historia a la aseguradora o aseguradoras con las que contactes, y es más que probable que te lleves una sorpresa bastante positiva: las aseguradoras no echan a la gente porque esté enferma. De hecho, en la asociación sectorial UNESPA existe un Código de Buenas Prácticas que regula esa renuncia a la oposición.

9-. También puedes prever la baja: En determinados casos (sobre todo, si eres autónomo) además del cuidado de la salud puede ser que te interese prever las consecuencias económicas de no poder trabajar porque te hayan operado o te hayas puesto enfermo. El seguro de salud también te puede ofrecer coberturas en esta materia.

10.- … y la prevención: no te olvides que el seguro de salud no sólo está ahí para atenderte cuando te pasa algo. También está ahí para impedir que te pase. Echa un vistazo a sus ofertas en materia de prevención. Con su ayuda, tal vez consigas reducir las estadísticas de obesidad de tu comunidad autónoma.