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¿Qué cubre el seguro escolar?

Dejar a tus hijos al cuidado de otros, aunque se trate del colegio, siempre es algo que cuesta. Pero debes estar tranquilo: en la escuela están protegidos. Es posible que ni te imagines la cantidad de coberturas de seguro que suele haber en torno a los recintos escolares y las actividades que en ellos se desarrollan. Todos esos seguros protegen a tu hijo en sus horas lectivas.

Un colegio no deja de ser un edificio y, como tal, debe protegerse. Por eso, es habitual que la escuela contrate una póliza multirriesgo que cubra los daños que puedan sufrir las instalaciones en sí mismas fruto de goteras, rotura de cristales, daños eléctricos o estéticos; así como los enseres de la propia escuela frente a robos, incendios, daños por agua o problemas informáticos, por poner algunos ejemplos.

En torno a la actividad escolar hay todo tipo de seguros: el seguro del edificio, la ficha deportiva, el catering del comedor, el autobús de la ruta…

Más allá de los daños a las instalaciones o su contenido, los seguros de multirriesgo ofrecen a los colegios cobertura de responsabilidad civil. Esto es, les respaldan económicamente si perjudican a un tercero. La responsabilidad civil entra en acción frente a todo tipo de infortunios. Abarcan daños causados por algún accidente atribuible al colegio (por ejemplo, una portería mal anclada, una teja que se cae…) o bajo la responsabilidad de su personal (por ejemplo, en viajes escolares). El catering del comedor debe tener, también, un seguro de responsabilidad civil por si se producen intoxicaciones alimentarias.

Es habitual que los centros escolares contraten un seguro de accidentes que garantice asistencia y apoyo económico cuando sufren un accidente relacionado con su actividad académica. Este tipo de seguro suele cubrir las consecuencias derivadas de accidentes ocurridos durante las actividades lectivas, prácticas formativas, actividades complementarias…

Algunas aseguradoras también ofrecen coberturas frente al acoso escolar y ciberbullying. Estas soluciones incluyen el seguimiento de la presencia del menor en Internet, el borrado de contenidos dañinos, la recuperación de cuentas hackeadas y asistencia psicológica especializada para los alumnos y sus familias.

Viajes al extranjero y extraescolares

Si los estudiantes realizan un viaje de intercambio o de fin de curso al extranjero, es habitual que se contrate un seguro de viaje. Y la práctica deportiva federada también lleva un seguro aparejado. La inscripción que se paga por apuntar a tu hijo o tu hija a fútbol, baloncesto o judo se dedica, en esencia, a dos fines: cubrir los gastos administrativos asociados a las competiciones en que participe y, sobre todo, al seguro de accidentes.

Pertenecer a la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) lleva aparejadas varias ventajas. La más importante de todas es, quizá, que la cuota suele incluir un seguro de continuidad de estudios. En caso de fallecimiento del cabeza de familia, la póliza sufragará los estudios de los hijos hasta el final de la etapa escolar obligatoria o bachillerato.

Por si todo esto fuera poco, cabe recordar que, si tus hijos van al colegio cada día en la ruta escolar, están protegidos. La empresa que gestiona los autobuses que recogen a los niños debe asegurarse de que sus vehículos tienen su correspondiente seguro de automóvil y, como se trata de un transporte discrecional colectivo, incluir la cobertura para los pasajeros.

Ya ves: la industria del seguro te da protección frente a casi cualquier hecho adverso que le pueda ocurrir a tus hijos durante sus jornadas escolares. Salvo los suspensos, claro. Para eso, lo sentimos, pero el único remedio que existe es hincar codos.