¿Cómo impactaría el cambio climático en un mundo sin seguro?
Inundaciones, tormentas, sequías… El cambio climático está provocando que los siniestros causados por fenómenos de la naturaleza sean cada vez más graves y frecuentes, lo que hace que sus consecuencias sean cada vez más dañinas para la sociedad. Se espera que continúen en aumento, generando pérdidas económicas sin precedentes. El seguro es un aliado para hacer frente a estos daños, pero… ¿cómo sería el mundo sin esta protección?
Las aseguradoras tienen un papel crucial para hacer frente al impacto del cambio climático. Por un lado, dan cobertura a los asegurados y les permiten recuperarse rápidamente de los siniestros al compensar las pérdidas. Además, su asesoramiento y las condiciones de sus productos tienen el poder de influir en la conducta de particulares y empresas.
Por otro lado, como grandes inversores institucionales que son, las aseguradoras ayudan a financiar la transición hacia una economía descarbonizada y más sostenible, ofrecen cobertura de seguros para proyectos de energías renovables y realizan inversiones significativas en dichos proyectos. Las aseguradoras también asesoran a las autoridades en materia de gestión y prevención de riesgos, ayudándoles a desarrollar planes integrales de adaptación al cambio climático.
¿Y qué pasaría si nada de esto fuese así? Estas serían las consecuencias de vivir en un mundo sin seguro amenazado por el cambio climático:
- Falta de resiliencia tras un siniestro
Cuando se produjese un desastre climático, su coste recaería exclusivamente en los hogares y negocios afectados, llevando a muchos a la ruina económica y dificultando el proceso de recuperación.
- Falta de adaptación o adaptación inadecuada
Si las aseguradoras no colaborasen con las autoridades públicas y el sector privado para compartir su experiencia en la gestión de riesgos, sería más frecuente que estas instituciones iniciasen proyectos o construyesen infraestructuras que no estuviesen diseñadas para hacer frente al cambio climático, lo que aumentaría el riesgo de una inadecuada adaptación.
- Falta de inversión en proyectos de transición ecológica
Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, se calcula que el Pacto Verde Europeo exigirá inversiones de unos 520.000 millones de euros anuales hasta 2030. Sin inversión privada, incluida la de inversores institucionales clave como las aseguradoras, sería imposible lograr la transición hacia una economía neutra en carbono.
En definitiva, en un hipotético mundo sin la presencia del seguro, los esfuerzos para mitigar el cambio climático y adaptarse a él se verían gravemente obstaculizados y las consecuencias de las catástrofes climáticas recaerían de forma desproporcionada sobre las personas y la sociedad en su conjunto. Por suerte, el seguro existe y está ahí para ofrecer su protección y conocimiento ante los problemas derivados del cambio climático, ayudando a familias, negocios y agricultores prevenir el desastre y a reparar sus consecuencias cuando este sucede.

