¿Conoces cómo es la ley de la actividad aseguradora en España?

La ley no suele ser la protagonista, aunque tiene sus días; como el día de la Constitución, que celebra la ley de leyes de un país. No obstante, como hemos dicho, normalmente a la ley «no se le ve», aunque en realidad es la que hace que muchas cosas funcionen. En eso se parece bastante al seguro. Bueno, y en más cosas. Porque la verdad es que la ley y la actividad aseguradora están íntimamente ligados, hasta el punto de que uno se apoya en la otra, y la otra se apoya en uno.

Aquí te vamos a explicar tres grandes razones que explican por qué el seguro siempre está mirando a la ley, y por qué la ley necesita del seguro.

La primera razón es que el seguro es un sector sometido a supervisión pública. Esto quiere decir que, aunque es una actividad privada, el Estado supervisa todo lo que hace para defender así los intereses de los clientes. En la práctica, esto quiere decir que la ley de la actividad aseguradora supervisa todo: desde las pólizas hasta los servicios de atención al cliente, desde la contabilidad hasta la actividad financiera, desde los mecanismos de control interno hasta la formación de los vendedores; todo, absolutamente todo, está regulado por las leyes.

La segunda razón es que las leyes necesitan habitualmente al seguro cuando quieren concretar una garantía financiera.

La ley de la actividad aseguradora supervisa todo: desde las pólizas hasta los servicios de atención al cliente, desde la contabilidad hasta la actividad financiera

Muchas veces, cuando el legislador se da cuenta de que una actividad es potencialmente generadora de daños y quiere proteger a las víctimas de esos daños, lo que establece, mediante las leyes de la actividad aseguradora, es una obligación de aseguramiento. La más conocida de entre las muchas que hay es el seguro obligatorio del coche. Así pues, muchas veces, cuando la ley quiere crear un paraguas, echa mano del seguro para tenerlo.

La tercera razón es que no pocas modalidades de seguro cubren riesgos relacionados con la ley y su aplicación. El caso más claro es el seguro de defensa jurídica, por el cual te provees de servicios profesionales que se ocupan de asesorarte en conflictos legales, sean éstos con tu pareja, con Hacienda, por motivos de consumo, con tu comunidad de vecinos o en otras muchas situaciones. Pero no es el único: también cabe citar el seguro llamado de responsabilidad civil. En este blog ya hemos hablado un montón de veces de este seguro o cobertura, porque son muchas las situaciones en las que cuales puedes ser responsable de un daño a un tercero que debes indemnizar: en un campamento, en un gimnasio, por causa del uso de material pirotécnico, y otros muchos más. Evidentemente, el gran referente de los seguros de responsabilidad civil es la legislación de la actividad aseguradora en la que se delimitan estas responsabilidades.

En resumen, pues, te será difícil encontrar un asegurador que no sepa de leyes; y sería, la verdad, una mala noticia que tu abogado no supiera de seguros.