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Cuando el fuego amenaza el campo, el seguro responde

Cada verano, los incendios forestales vuelven a ser noticia. Pero más allá de los titulares de viviendas calcinadas o familias evacuadas, hay una realidad menos visible: el impacto que el fuego tiene en las explotaciones agrícolas y ganaderas. En este sentido, 2025 está siendo un año especialmente malo. Y es aquí donde entra en juego una herramienta clave para proteger el trabajo en las zonas rurales: el seguro agrario.

Aunque los incendios no son tan frecuentes ni tan extensos como riesgos climáticos como la sequía o el pedrisco, sus consecuencias pueden ser devastadoras. Un solo fuego es capaz de arrasar una explotación entera. Por eso, el sistema español de seguros agrarios incluye el incendio como uno de los riesgos cubiertos en todas sus pólizas.

Así, cualquier agricultor o ganadero que tenga contratado un seguro agrario cuenta con protección frente a los daños provocados por el fuego, tanto en la producción como en la plantación. Los cultivos más afectados suelen ser los herbáceos de secano (como el cereal o el girasol), muy comunes en las zonas más cálidas y secas. Pero también se han registrado siniestros en olivares, cítricos, frutales, viñedos e incluso explotaciones forestales.

2025 será un año récord en superficie siniestrada por incendio

Las cifras de Agroseguro, el pool de coaseguro que protege el campo español, hablan por sí solas. El seguro agrario abonó 1,1 millones de euros en 2024 por incendios, cubriendo daños en cerca de 6.500 hectáreas aseguradas. Entre tanto, 2025 ya es un año récord para el campo español en términos de superficie siniestrada: con datos de julio, los incendios han afectado a una superficie de casi 17.000 hectáreas, provocando daños por un importe estimado de 2,4 millones de euros. ¡En poco más de medio año los daños duplican las cifras de todo 2024!

Indemnizaciones abonadas por el seguro agrario por incendio

El seguro agrario no puede impedir que haya incendios, pero sí puede evitar que un fuego arruine el trabajo de todo un año. Es una red de seguridad que permite a agricultores y ganaderos recuperarse y seguir adelante.

Porque cuando el fuego amenaza, el seguro responde.