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De la tierra a tu mesa: cómo protege el seguro agrario las cosechas y las cabañas ganaderas

Antes de que cualquier alimento llegue a tu mesa pueden pasar muchas cosas. Por esta razón, para superar los imprevistos y permitir que agricultores y ganaderos puedan mantener sus explotaciones, existe el seguro agrario.

Los datos publicados por Agroseguro demuestran cómo, en 2025, el seguro se volcó con el campo español. Los seguros agrarios alcanzaron nuevos máximos en terrenos protegidos, producciones cubiertas y, también, capitales asegurados.

El pasado año, 6,24 millones de hectáreas cultivadas estaban aseguradas. Se trata de un 5% más que el año pasado y la mayor extensión jamás cubierta. La producción agrícola protegida tocó, igualmente, techo. Agroseguro cubrió 42 millones de toneladas, es decir, un 3% interanual más. Esta protección se canalizaba a través de las 380.000 pólizas agrarias que había en vigor al acabar 2025.

Pero donde más se nota el creciente servicio que prestan las aseguradoras al campo es en los capitales asegurados. Las 16 entidades que conforman Agroseguro suscribieron riesgos por valor de 19.332 millones de euros en 2025. Esta cifra es un 6% más elevada que la del año precedente y, además, anota 11 ejercicios consecutivos de subidas.

Cultivos más protegidos

Las producciones que los agricultores decidieron proteger más fueron los cultivos herbáceos extensivos (crecieron un 9%), la uva de vino (+5%) y los cítricos (+5%). El aseguramiento de las cabañas ganaderas aumentó, igualmente, de manera destacada: un 10% interanual. También han registrado avances otras producciones con menor nivel de aseguramiento, como el olivar, los frutos secos, los cultivos tropicales y subtropicales, los cultivos forrajeros, el fresón y los frutos rojos, la uva de mesa o las explotaciones de planta viva. Al mismo tiempo, el seguro mantiene una contratación estable en producciones donde su implantación ya es muy elevada, como ocurre con los frutales, el caqui o las hortalizas, que continúan asegurando volúmenes similares de capital.

La existencia del seguro otorga estabilidad al trabajo en el campo frente a un clima cada vez más impredecible, protege la cadena alimentaria y favorece, en última instancia, la cohesión territorial de España.