Del desayuno a la hora de dormir, el seguro protege a los niños a todas horas
Quizá no has reparado nunca en ello, pero desde el desayuno a la hora de dormir, los niños están protegidos por el seguro. El cuidado de tus pequeños es una de las cosas que más te importa, por eso es bueno saber cómo el seguro te ayuda a cuidarles cuando no estás delante.
El día es muy largo y tus hijos pasan la mayor parte en el colegio. Debes saber que en el entorno educativo confluyen muchos seguros. En el camino de casa al colegio –ya sea en la ruta escolar o en transporte público–, tu hijo está protegido. La cuota que pagas por el transporte incluye un seguro obligatorio de viajeros que protege a los tuyos frente a cualquier eventualidad. Y si les llevas en tu propio vehículo, también.
Una vez en el colegio, todo sigue en orden. Como cualquier otro edificio, un centro escolar cuenta con seguros para hacer frente a los sucesos más comunes ligados a los fallos en las instalaciones: una baldosa que baila, una teja que se desprende… Si alguien sale herido, el seguro de responsabilidad civil responde. Lo mismo ocurre a la hora de comer. En caso de intoxicación alimentaria, la empresa que gestiona el catering del comedor debe contar con una póliza para indemnizar a los afectados.
Acabada la jornada lectiva comienzan las extraescolares y si tus pequeños (o no tan pequeños ya) son deportistas, puedes estar tranquila. Da igual que hagan fútbol, baloncesto, judo o voleibol si son actividades federadas, su ficha de jugador incluye un seguro de accidentes. Así que si alguno de tus chavales se tuerce un tobillo en un entrenamiento o se contusiona en un encuentro de liga: tranquilidad. Está cubierto.
Luego viene la vuelta a casa y, antes de ponerse con los deberes, quieren jugar con los amigos del barrio. Ahí también algo puede ir mal. Un balón desviado o un pilla-pilla más brusco de lo habitual pueden derivar en una ventana rota o en las gafas de un vecino fracturadas. “¡Con lo que me han costado las lentes, señora!”, te dirán. No tienes de qué preocuparte. Tu seguro de hogar incluye una cobertura llamada “responsabilidad civil personal y familiar” que permite hacer frente a este tipo de “trastadas”… Ay, perdón: ¡qué eres la madre! Queríamos decir, “infortunios”. Ya sabemos, los chicos “lo-hicieron-sin-querer” y “no-había-mala-intención”. Son cosas que pasan.
El día llega a su fin. Los muchachos están duchados, han cenado y están viendo un poco la tele antes de irse a la cama. La jornada ha sido larga y el agotamiento hace presencia pero, por lo menos, has contado con la tranquilidad que te ha dado el seguro. Tus hijos ya descansan y tú, también.

