El seguro protege el «oro líquido» de España
Hoy, 26 de noviembre, celebramos el Día Mundial de los Olivos, una jornada que rinde homenaje a un árbol milenario, símbolo de paz y prosperidad, y que es fundamental para la producción de uno de los tesoros más preciados de España: el aceite de oliva. Este “oro líquido” enriquece la gastronomía del país y es un motor económico en muchas de sus regiones.
Quizá no hayas reparado en ello, pero detrás de cada gota de aceite de oliva hay mucho más de lo que parece. La industria del aceite de oliva enfrenta desafíos constantes: sequías, plagas, tormentas de pedrisco y fluctuaciones de las cosechas. Y aquí es donde entra en juego una herramienta fundamental para proteger a los olivareros y garantizar que este producto esencial llegue a tu mesa: el seguro agrario.
El olivo, un árbol resistente pero vulnerable
Aunque el olivo es conocido por su resistencia, también es vulnerable a los fenómenos climáticos y otros factores que pueden comprometer tanto su salud como la producción de aceitunas. Para enfrentar estas amenazas, el seguro de olivar juega un papel crucial. Los agricultores pueden proteger sus explotaciones frente a riesgos como la sequía o las plagas.
En la campaña actual (2024), el seguro agrario ha cubierto 337.254 hectáreas de olivar y 1,54 millones de toneladas de aceitunas, según datos de Agroseguro. El capital asegurado ha alcanzado los 673 millones de euros, lo que supone un aumento del 67% en comparación con 2023. Desde el Plan 2020, el capital asegurado ha crecido un 93%, una muestra de que cada vez más agricultores son conscientes de la importancia de proteger sus explotaciones.
El seguro de olivar tiene una particularidad interesante: permite cubrir dos campañas seguidas. Esto es clave para proteger a los olivareros frente a la vecería, un fenómeno natural del olivo por el cual los árboles alternan entre años de gran producción y otros de poca o ninguna cosecha. De este modo, los agricultores pueden estar cubiertos incluso en los años menos productivos, lo que les da estabilidad financiera a largo plazo.
Un análisis por regiones sitúa a Andalucía como el territorio con mayor cantidad de olivos asegurados. En concreto, 240.530 hectáreas aseguradas y 1,09 millones de toneladas protegidas, lo que representa un capital asegurado de 464 millones de euros. En otras zonas productoras importantes como Castilla-La Mancha (25.692 ha), Extremadura (25.618 ha) y Cataluña (9.706 ha) también están muy extendidas las protecciones de Agroseguro.
Las indemnizaciones pagadas por Agroseguro han aumentado significativamente en los últimos años. En 2021, los olivareros asegurados recibieron 12,4 millones de euros en compensaciones, mientras que en 2023 esa cifra subió a 36,4 millones de euros. Aunque este año 2024 ha sido más benévolo gracias a las lluvias, las tormentas de pedrisco han dejado su huella, y se espera que las indemnizaciones superen los 13 millones de euros.
Más allá del seguro agrario
El seguro no solo cubre los daños en el campo. La protección se extiende a lo largo de toda la cadena productiva. Desde las almazaras, pasando por el transporte del aceite, hasta la responsabilidad civil del productor por si alguna partida que se comercialice se encuentre en mal estado. Si algo sale mal en cualquiera de estas etapas, el seguro está allí para respaldar tanto al productor como al consumidor.
En este Día Mundial de los Olivos, recuerda que detrás de cada aceituna, de cada botella de aceite de oliva, hay un esfuerzo inmenso por parte de los olivareros y una red de seguros que les permite continuar produciendo año tras año.

