¿Hay seguros obligatorios por ley?
El seguro no suele ser obligatorio. Pero hay un puñado de circunstancias en que sí lo es. Existen ocasiones en las que, por alguna razón, la legislación obliga a contratar una cobertura de responsabilidad civil. Es decir, una póliza que responda por ti si, por alguna circunstancia, perjudicas a un tercero.
El seguro obligatorio más conocido –y más extendido– es el de automóvil: es el llamado “seguro a terceros”. Gracias a él, si causas un accidente de tráfico; los afectados serán indemnizados. Pero no es el único caso. El ejercicio de muchas profesiones o la práctica de algunos deportes exige contar con un seguro de responsabilidad civil.
Los seguros obligatorios existen para garantizar que, pase lo que pase, nadie se queda sin protección ante un daño. Velan por tu patrimonio frente a reclamaciones y compensan a los afectados por los perjuicios sufridos.
En bastantes ocasiones, los daños causados pueden generar gastos especialmente elevados. Por eso conviene ver a los seguros obligatorios, más que como una imposición, como una red de seguridad colectiva. Aportan tranquilidad en situaciones complicadas.