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Finresp pone en valor el seguro agrario frente al cambio climático

El sector financiero tiene un papel esencial en la transición hacia una economía sostenible. También juega un rol crucial en la lucha contra los efectos del cambio climático. Todo ello se ha puesto de manifiesto durante el V Encuentro Anual del Centro de Finanzas Responsables y Sostenibles de España (Finresp).

Los eventos climatológicos son cada vez más frecuentes e intensos y provocan daños en zonas más extensas. Dejan tras de sí destrozos en viviendas, comercios, automóviles… Uno de los grandes afectados de la climatología adversa es el campo. La sequía, las heladas o las inundaciones arrasan con las cosechas y explotaciones ganaderas, causando cuantiosas pérdidas a los agricultores.

El sector agropecuario representa el 2,5% del PIB y emplea de manera directa a más de 800.000 personas. Este sector suele ser la principal fuente de empleo en las zonas rurales. En la jornada de Finresp, celebrada el 12 de marzo, ha quedado plasmado el valor del seguro para proteger la economía rural y promover la cohesión territorial.

El sistema español de seguros agrarios es uno de los casos de éxito de colaboración público-privada que hay en el mundo. El seguro agrario cuenta con un importante respaldo institucional: la Administración Central, a través de la Entidad Estatal de Seguros Agrarios (ENESA), y las CCAA apoyan a agricultores y ganaderos con subvenciones a las primas. Mientras, el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) facilita un reaseguro para los picos de siniestralidad.

Entre tanto, Agroseguro gestiona el sistema español de seguros agrarios combinados. Se trata de un pool de coaseguro en el que participan 19 aseguradoras y que protege al sector agrario frente a los daños sufridos en cosechas y cabañas ganaderas por fenómenos de la naturaleza. En 2024, Agroseguro desembolsó 712 millones de euros por daños asegurados al campo español, encadenando así cuatro años consecutivos por encima de los 700 millones de euros en daños.

La mayor parte de los daños al campo fueron provocados por las tormentas de pedrisco, viento y lluvia, que sumaron 261 millones de euros. De esta cantidad, 60 millones corresponde a los daños por la DANA de Valencia. La sequía provocó por su parte daños a los cultivos asegurados por importe de 115 millones de euros, mientras que las heladas causaron daños por otros 79 millones de euros. Estos fenómenos atmosféricos se hicieron sentir sobre las cosechas y las cabañas ganaderas, y afectaron a casi 1,7 millones de hectáreas aseguradas.

Los cultivos que sufrieron más pérdidas en 2024 fueron los herbáceos (123 millones), la uva de vino (105 millones), los frutales (93 millones), las hortalizas (57 millones) y los cítricos (56 millones).

Todas estas cifras constatan los graves efectos que la realidad climática provoca sobre el campo. Por suerte, el seguro estuvo ahí para apoyar a los empresarios del campo.