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Más población y más coches, pero menos fallecidos en carretera

España es hoy un país más poblado y con muchos más vehículos que hace 40 años. Sin embargo, las cifras de siniestralidad vial cuentan una historia muy diferente de la que se puede suponer de entrada: fallecer o tener un accidente grave en la carretera es cada vez menos frecuente, aunque haya más personas moviéndose y más coches circulando.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y de la Dirección General de Tráfico (DGT) muestran que la tasa de fallecidos por cada 100.000 habitantes se ha ido reduciendo de forma sostenida desde 1980 en España. La misma conclusión se obtiene al observar la evolución de la siniestralidad respecto al parque automovilístico: pese al aumento continuo de vehículos en circulación, la tasa de fallecidos por cada 100.000 vehículos sigue en descenso. Ambas miradas llevan al mismo resultado:

Conducir en España es hoy mucho más seguro que hace décadas.

Esta mejora no es fruto del azar. Es el resultado de una combinación de mejoras tecnológicas, novedades legislativas, políticas púbicas y, lo más importante de todo, hábitos sociales.

Comencemos por los coches. La invención del cinturón de seguridad, los reposacabezas, los airbags, los frenos con antibloqueo (ABS), los habitáculos reforzados y tantas otras mejoras tecnológicas introducidas por los fabricantes han permitido salvar vidas y reducir la gravedad de las colisiones. Muchas de estas prestaciones eran propias de vehículos de alta gama hace algunos lustros y desde hace ya algún tiempo son prestaciones que vienen de serie incluso en los turismos más asequibles.

tasa de fallecidos por cada 100.000 vehículos en circulación

La normativa ha contribuido de manera decisiva a reducir las víctimas graves y fallecidos en accidente de tráfico. El cinturón de seguridad es obligatorio en los asientos delanteros desde 1975 en trayectos interurbanos y en los puestos traseros y las vías urbanas desde 1992. La primera norma exigiendo llevar el casco en la moto se remonta a 1982. Entonces sólo se aplicaba para las de más de 125 cc. En 1992, este requisito se extendió a todas las demás motos (es decir, a los ciclomotores) y tanto al conductor como al acompañante. La obligatoriedad de usar sillas infantiles (2003) y la implantación del carné por puntos (2006) llevan en vigor, por su parte, un par de décadas. Todas estas medidas han madurado y, tras décadas en vigor, han calado en la conciencia colectiva de los españoles.

A la actividad legislativa se suman las mejoras en la modernización de infraestructuras y dispositivos por parte del Estado. Ahí está el desdoblamiento de carreteras, la introducción de carriles bici, la eliminación de los pasos a nivel, la instalación de pantallas informativas, configuración de radares, la habilitación de recursos para encauzar el de tráfico y hacer controles (motos, coches patrulla y helicópteros de la Guardia Civil), etc.

Fallecidos en carretera por población

Las constantes campañas de concienciación han permitido hacer conscientes a los ciudadanos de las repercusiones de incumplir las normas (abrocharse el cinturón, respetar los límites de velocidad, no conducir si se ha bebido alcohol o consumido drogas…). La suma de millones de decisiones prudentes individuales se traduce en una mayor seguridad para todos.

El resultado es que hoy España tiene una ratio de 38 fallecidos por cada millón de habitantes. Esta es una de las mejores magnitudes de Europa (en línea con Alemania y Países Bajos; y mejor que la de Francia, Italia o Portugal) y del mundo (posición 17 entre 190 Estados y territorios auditados por la Organización Mundial de la Salud).

Todo apunta a una misma conclusión: hoy viajar por carretera es mucho más seguro que hace décadas. Y no es casualidad. Es el resultado de una sociedad que ha aprendido, que se protege mejor y que, cuando se pone al volante, actúa con mayor responsabilidad. Si seguimos por este camino, el futuro de la movilidad será aún más seguro.