¿Qué seguros necesitan los transportistas?

A lo mejor nunca te has parado a pensarlo, pero una de las muchas cosas que hacen que tu vida sea muy distinta de la de tu tatarabuelo que vivió hace más de 200 años, es la monotonía. Tu vida es mucho menos monótona que la de él y esto es, en parte, gracias al transporte y a los seguros. ¿No lo crees? Te lo explicamos:

¿Cómo rompes tú la monotonía? A menos que solo te guste una cosa, la mesa del comedor cada día te da una sorpresa: un día son legumbres, otro ternera; un día es lubina, otro bacalao; y todo eso lo terminas con natillas, o con un melocotón, o con un plátano, más, tal vez, alguna copita de cualquier licor. Tu tatarabuelo no tenía esa suerte. Tu tatarabuelo, en la mayor parte de los casos, sólo comía y bebía cosas que crecían o se almacenaban a dos o tres jornadas de camino de su propia casa. Lo que ha cambiado eso es el transporte: esa tupida red de furgonetas, camiones, barcos y aviones que hace que en un supermercado de Laponia puedas encontrar frutas tropicales. Pero el transporte, una vez más, no sería nada sin el seguro.

El transportista asegura el vehículo y la mercancía

¿Qué seguros necesita un transportista? Si nos ponemos estupendos, bastantes. Pero, simplificando, lo fundamental que asegura un transportista son dos cosas: el vehículo en el que transporta, y la mercancía que lleva dentro. La primera de estas protecciones se llama a día de hoy, muy habitualmente, seguro de cascos, como recuerdo del tiempo, históricamente no muy lejano, en el que casi todo lo que se movía en el transporte de mercancías, lo hacía por el agua.

El seguro de casco es muy necesario porque el vehículo de transporte, obviamente, se lleva un tute muy superior al del vehículo particular. El transportista sólo gana dinero cuando su vehículo está transportando. Esto supone que el vehículo de transporte se pase el día en la carretera, en alta mar o en el aire, y eso supone mucho traqueteo.

Para que te hagas una idea, de las cifras del seguro cabe deducir, por ejemplo, que un transportista en barcos mercantes viene a tener algún tipo de daño cada año y medio, aproximadamente. Para un armador de pesca, la broma se pone en un disgusto cada cuatro años, como media. A ti a y tu coche, por si quieres comparar, os ocurre lo mismo, estadísticamente, cada nueve años. Esto en lo que se refiere a los vehículos. En materia de mercancías, un transportista de las mismas viene a tener un percance grave cada tres años, aproximadamente.

Un transportista en barcos mercantes tiene algún tipo de daño cada año y medio, mientras un vehículo particular lo tiene cada nueve años

Otra característica de los percances de transportes es que no son lo que se dice baratos. Un problema en el casco de un mercante sale por unos 26.500 euros cada vez que se produce; 15.600 euros si es un pesquero. El percance medio en mercancías es bastante más barato: unos 1.400 euros. Pero, en mercancía, 1.400 euros pueden llegar a ser mucha mercancía.

El percance medio en mercancías cuesta unos 1.400 euros

Si el transportista tuviera que correr con todos estos riesgos por sí mismo y con su patrimonio, como de hecho hacía antes de que existiese el seguro, ten por seguro que pediría unos fletes mucho más elevados que los que cobra ahora. Y como su precio se elevaría, también se elevaría el precio de las mercancías transportadas e, incluso, algunas, por complejidad o por distancia, serían imposibles de transportar. Como consecuencia, pues, las cosas que puedes comprar serían más caras, y más escasas. Así que, ya ves: una de las ventajas que tienes sobre tu tatarabuelo es, aunque no lo creas, que tú naciste en un mundo con seguro de transportes, y él, no.

Imprevistos diarios en el transporte mercancías