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¿Qué tienes que valorar cuando contratas un seguro de ahorro?

A lo largo de la vida de las personas surgen distintas necesidades. La edad y el contexto en que uno se encuentra marcan sus prioridades de gasto e inversión. El seguro te ofrece soluciones de ahorro que permiten atender tus prioridades en cada momento.

La capacidad de ahorro de las personas se va incrementado en la medida que se van cumpliendo los principales hitos vitales, como pueden ser la constitución de una familia, el cuidado de los hijos o la adquisición de una vivienda. El ahorro a través de los seguros te permite organizar un plan financiero que te permita mantener un nivel de vida adecuado cuando te jubiles o, simplemente, cumplir algún hito económico que te hayas marcado.

Ahorrar es un hábito que conviene practicar durante toda la vida. La razón es simple: la vida es cambio e incertidumbre y, por eso, no está de más tener algo de dinero reservado por lo que pueda pasar. Aquí te vamos a dar algunas claves sobre qué criterios tienes que tener en cuenta a la hora de elegir cómo será tu ahorro:

  • La rentabilidad de la inversión: el rendimiento del producto es un factor clave en la contratación, pero recuerda que una mayor rentabilidad potencial suele llevar asociada un mayor riesgo. Los seguros de ahorro se adaptan a las necesidades de cada cliente en función de su situación personal y perfil de riesgo. Ofrecen opciones tanto para los clientes que no quieren estar expuestos al riesgo de perder el capital invertido (productos con rentabilidad garantizada durante toda la vida del producto o a vencimiento) como para aquellos que tienen un perfil más dinámico y están dispuestos a asumir un cierto riesgo de pérdida del capital invertido a cambio de una expectativa de rentabilidad mayor.
  • La seguridad de la inversión: hay personas que no quieren estar expuestas al riesgo de pérdida del importe invertido, mientras que otras pueden estar dispuestas a asumir ese riesgo a cambio de una mayor rentabilidad u otro tipo de ventajas.
  • La disponibilidad del ahorro: los productos pueden ser totalmente líquidos (es decir, puedes recuperar tu dinero cuando quieras), pueden disponer de ventanas de liquidez (te permiten rescatar tus ahorros en momentos puntuales fijados de antemano) o tener vocación finalista (sólo puedes acceder a tu dinero cuando vence el plazo de inversión). Debes evaluar cuáles son tus circunstancias y si necesitarás o no acceder a ese dinero que destinas al ahorro antes del vencimiento del producto.
  • La forma de percepción de la prestación: el ahorro acumulado puede rescatarse a través de un único pago en forma de capital, de una serie de pagos periódico, es decir, en forma de renta temporal o vitalicia, o una combinación de ambas opciones. De nuevo, de ti depende qué opción de cobro te resulta más cómoda.
  • El tratamiento fiscal del producto: los productos pueden disponer de incentivos fiscales de distinta cuantía y que se aplican en distintos momentos. Hay productos con un tratamiento especial al realizar la aportación y otros que te ofrecen ventajas al percibir la prestación. El tratamiento tributario también puede variar en función de cómo se recupere el ahorro. Si se hace en forma de capital o como renta.
  • El planteamiento sucesorio: ¿Quién debe recibir tu patrimonio cuando ya no estés? Los seguros de vida te permiten realizar una distribución ordenada de tu dinero, evitando disputas entre tus herederos, ahorrándoles problemas legales y agilizando el proceso.
  • La forma de contratación: los seguros de vida ahorro pueden suscribirse individualmente o de manera colectiva, como un beneficio social por la empresa del trabajador. Además, los puedes adquirir por distintas vías: en la oficina de una entidad financiera, a través de un agente o un corredor, de manera directa con la aseguradora por teléfono o internet…

Cada vez cobra más importancia realizar propuestas de ahorro que acompañen al asegurado a lo largo de su ciclo vital. Los seguros se adecúan a la edad del asegurado, sus preferencias de seguridad y expectativas de rentabilidad. Porque no todos estamos en la misma situación. Uno ve las cosas de manera distinta cuando tiene 30 años, 50, cuando está próximo a jubilarse o cuando ya se encuentra retirado.

Sea cual sea tu situación, el seguro siempre tiene una opción de ahorro que se adapta a ti. Tú decides qué haces con tu dinero. Recuerda que si estás pensando en ahorrar te puede interesar echar un vistazo a nuestra página Ahorrar da mucha vida. Ahí te explicamos cuáles son las familias de seguros de ahorro que existen y cómo responde cada producto a estas cuestiones que te planteamos. Esperamos que todo esto te resulte útil.