Seguros para iglesias: ¿A que no sabías que existían?

Eso: ¿a que no sabías que existían los seguros para iglesias? Pues sí: se aseguran, en realidad, como cualquier otro patrimonio que necesita protegerse frente a riesgos tan comunes como una gotera, y otros ya algo más específicos como los daños que puede sufrir un vitral patrimonio de la Humanidad. Mañana, 12 de octubre, toneladas de gente visitarán la basílica del Pilar; y, cuando lo hagan, pisarán el suelo de un edificio protegido por un seguro para iglesias desde muchos puntos de vista. Aquí te vamos a contar los más importantes.

Empecemos por lo básico: una iglesia es un edificio y, como tal, tiene las mismas necesidades de protección financiera que cualquier otro. Por los muros de una iglesia, o de sus edificios adyacentes (como la vivienda del sacerdote), pasan cañerías como por cualquier otro muro; cañerías que, lógicamente, pueden reventar y provocar una gotera. Asimismo, en las iglesias también pueden ocurrir robos, sobre todo si tenemos en cuenta que son lugares en los que, a veces, hay dinero contante y sonante, por aquello de los cepillos y las colectas. Así pues, el seguro para iglesia (o de un grupo de iglesias, porque se suelen proteger colectivamente) en algunas cosas se parece mucho al de cualquier otro edificio con puertas y ventanas.

 Protege esas preciosas vidrieras con los seguros para iglesias

Lo de las ventanas, sin embargo, tiene su aquél. Las ventanas de muchas iglesias no son cualesquiera ventanas: son vidrieras o vitrales de gran valor histórico-artístico y, además, notable dificultad a la hora de ser reparadas. No es cuestión de darte ahora una conferencia sobre el tema, pero habrás de saber que muchas vidrieras medievales, bien por la técnica con la que fueron hechas, bien por los materiales que se usaron, son muy complicadas de restaurar cuando se deterioran o dañan por un accidente.

La cobertura de cristales en los seguros para iglesias tiene una importancia fundamental, y suele ser eso que en seguros se llama una cobertura reforzada

Por eso, la cobertura de cristales, que lo mismo en tu seguro del hogar es poco importante, en los seguros para iglesias tiene una importancia fundamental, y suele ser eso que en seguros se llama una cobertura reforzada. Y tampoco te olvides de las puertas porque, si te has fijado, las de las iglesias no son cualquier puerta, ni en tamaño, ni en decoración, ni en nada.

Lo mismo pasa con otros elementos de las iglesias que, la verdad, uno no encuentra tan fácilmente en una casa. Los seguros para iglesias protegen las cúpulas, los azulejos, los artesonados… todas esas cosas que forman parte del patrimonio cultural que se nos ha transmitido a través de los edificios religiosos.

En términos generales, para muchas iglesias es fundamental tener una buena cobertura de obras de arte; tanto frente al robo, como frente a los gastos de restauración en el caso de deterioro. También se suele cubrir los gastos derivados de la elaboración de reproducciones o réplicas, en los casos en los que la estrategia sea conservar en algún lugar especial el original. El seguro, de esta manera, contribuye a una adecuada conservación del patrimonio histórico y artístico que se nos ha transmitido a través de la arquitectura religiosa.

Por último, tal vez sea interesante comentar que aquellas iglesias que son objeto de visitas turísticas frecuentes suelen ver su riesgo, y por lo tanto su cobertura, incrementados. Es mucha más gente quien las pisa y, consecuentemente, la probabilidad de que haya daños es mayor.

No es la primera vez que te hablamos de estas cosas. Y es que hay mucho que decir. Ya sabes que todo lo que está en riesgo se puede asegurar, sea cual sea su naturaleza. Y los seguros para iglesias no son una excepción.


¿Sabías que muchas iglesias se aseguran especialmente contra los rayos?

Pues sí, y eso tiene una razón de ser: en muchos pueblos y villas de España, la iglesia es el edificio más alto. Eso quiere decir que, si hay tormenta, lo normal es que los rayos «se fijen» antes en el campanario que en cualquier otro «objetivo».