El concierto al que sueñas asistir también tiene sus seguros

Difícil es que alguien no se entere cada vez que Bruce Springsteen o Justin Bieber vienen a España y, como siempre esto sucede, se monta la marimorena.

Eso es un clásico. Las bisabuelas de las adolescentes que hoy están nerviosas con su entrada en la mano ya montaron la de Dios es Cristo hace casi un siglo, cuando Jorge Negrete, el Bieber de su época, se presentó en Madrid. En los años 20, Rodolfo Valentino, famoso en el cine mudo, estrenaba un traje cada día, básicamente porque cada vez que aparecía en público sus admiradoras se lo destrozaban a tirones. Así que, aunque sorprenda tanto alboroto por un veinteañero canadiense, hay que entender que el fenómeno fan puede con todo y desde hace ya décadas.

Si te encuentras a Bieber, podrás preguntarle sobre el precio de la prima que paga por su seguro

¿Hablamos de estrellas de la música en un blog sobre el seguro? Pues sí, porque no te puedes hacer una idea de la cantidad de cosas que se aseguran cada vez que un cantante se va de gira. Es probable que incluso nos dejemos algunas. Hoy te vamos a contar todas las cosas que se suelen asegurar en un concierto multitudinario. Y, además, para marcar tendencia, te las vamos a contar en modo bilingüe, porque en el mundo del seguro, como en la música, también tiramos de terminología inglesa para que suene más moderno pero también para ser más internacionales. Así, si te encuentras al Boss o a Bieber, podrás preguntarle sobre el precio de la prima que paga por su seguro (si es eso lo que le quieres preguntar si le ves, claro…).

La primera de todas, fundamental: general liability. Eso quiere decir responsabilidad civil general o, si lo prefieres, toda responsabilidad económica en la que incurra el promotor del concierto por algún daño sufrido por las personas que acuden al mismo. Un ejemplo para entenderlo: algún despistado se deja en una escalera una mancha de aceite, y pasa tu amiga Yoli, resbala, y baja las escaleras haciendo la croqueta. Resultado: rotura de escafoides, general liability para indemnizarla, más la cobertura participants and spectators medical, que cubre las tiritas y el torniquete.

La cobertura participants and spectators medical cubre las tiritas y el torniquete

Eso por lo que se refiere a los fans incondicionales que vais o van al concierto. Pero hay que tener en cuenta también la employer liability, porque el que tiene el traspiés lo mismo no es un espectador, sino un miembro del equipo del artista. No lo van a dejar ahí tirado, al pobre.

El concierto se hará en algún lugar que es de otro (en grandes recitales, normalmente un estadio), y si alguien rompe o daña parte del edificio o lo que contiene, hay que pagárselo. Para eso se contrata la Third Party Property Damage, o el seguro de daños sobre patrimonio de terceros.

Además, hay que proteger el valor de lo que se utiliza; por lo tanto, es habitual que estas pólizas incluyan un seguro sobre los equipos alquilados (Rented Equipment) y, por supuesto, los vehículos usados (Business Auto). Todos los que puedas imaginar: camiones cargados de amplis y vestuario, furgonetas repletas de instrumentos y, por supuesto, la limusina de turno.

Con todo, todavía no nos hemos referido a la familia de coberturas que suelen figurar en estos contratos, que son los relacionados con la pérdida de beneficios del promotor, normalmente porque tenga que devolver las entradas que vendió… porque el público no tiene la culpa de los imprevistos que puedan ocurrir. Hablamos por ejemplo de que el concierto deba cancelarse por alguna causa (Event cancellation) o, muy específicamente, porque por alguna razón el artista, que diría Sabina, se haga un Pastora Soler (Non-Appearence coverage). A cualquier asiduo de conciertos no se le escapará que hay artistas que son más proclives que otros a no presentarse; por eso, para algunos promotores es especialmente importante incluir esta cobertura.

El público no tiene la culpa de los imprevistos que puedan surgir: que el concierto se cancele o que el artista haga un ‘Pastora Soler’

Una tercera cobertura de este tipo, que se puede presentar o no, es el weather coverage; la cobertura climática. En el caso de que el evento sea al aire libre, una buena lluvia es susceptible de acabar con él; así pues, sí, también se asegura la posibilidad de que ese día llueva y haya que cancelar el concierto, o tenga menos público del esperado.

Es todo un universo de protecciones sin el cual tu ídolo musical ni se atrevería a saltar al escenario; o, más bien, no encontraría un empresario que le pagara por hacerlo.

Así pues, si algún día puedes ir al concierto de Bruce, de Justin o de la estrella que sea, que sepas que se lo debes a dos tipos de personas: una, tus padres, que te llevarán y tal vez también han pagado la entrada; la otra es el asegurador del concierto. Sin ellas, probablemente, tendrías que conformarte con tus cascos, y tu móvil.

Imagen de cabecera: CC Flicker Mattias Karlsson