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Septiembre: rutina, atascos, bocinazos y… seguro de automóvil

Con la llegada de septiembre, las vacaciones de verano llegan a su fin y vuelve la rutina. Las calles se llenan otra vez de coches, motos y autobuses. Es un mes de reinicio: ir al trabajo, acudir al colegio, hacer recados… Regresan los atascos, los bocinazos y la algarabía.

En España, había 32,8 millones de vehículos a cierre de 2022. De estos, 25 millones eran turismos, 3,7 millones eran motos o ciclomotores y 12.580 autobuses. ¿Te has preguntado alguna vez si todos se aseguran igual? La respuesta rápida es: “no”. Cada vehículo tiene sus peculiaridades y, como es lógico, su seguro las refleja.

Comencemos por la cobertura frente a robo. El 82% de los turismos y el 22% de las motos la tienen. En comparación, sólo el 1,3% de los autobuses cuenta con esta protección en su seguro. ¿Por qué? Los turismos son codiciados por los amigos de lo ajeno debido a que existe un mercado negro de piezas de repuesto. Esto obliga a sus legítimos propietarios a protegerlos.

Con los autobuses no ocurre lo mismo. La razón más evidente es porque, en primer lugar, constituyen un parque móvil mucho menos extenso

Consecuentemente, la demanda de piezas de repuesto es muchísimo menor que la de los coches. Por otra parte, los autobuses suelen “dormir” en cocheras en lugar de en la calle, lo que hace que estén mejor resguardados. Por último, son vehículos que, por definición, pertenecen a empresas y, no hay que olvidarlo, éstas deben rendir cuentas al Estado de su operativa comercial. Algo que incluye adquirir las piezas de recambio con su correspondiente trazabilidad y pertinente factura. Todos estos factores sumados hacen que los ladrones pierdan interés en sustraer estos vehículos.

¿Quién envía a la grúa?

Otro punto en el que se diferencian los seguros de autobuses, turismos y motos entre sí es la predisposición a contratar la asistencia en carretera. Los coches y vehículos de dos ruedan incluyen esta cobertura en sus pólizas habitualmente (los porcentajes oscilan entre el 55% y el 60%). En marcado contraste, solo el 2,7% de los autobuses la tienen. La razón de esta disparidad es fácil de imaginar: las flotas de autocares suelen disponer de sus servicios de asistencia propios y especializados.

La cobertura de daños propios (la guinda del famoso “seguro a todo riesgo”) es otro punto que diferencia a unos vehículos de otros. La mitad de los coches cuenta con esta protección. Muchos propietarios miman sus vehículos privados, sobre todo si son nuevos. En cambio, las motos casi nunca tienen esta protección, ni tampoco los autobuses.

En la vida todo tiene su por qué. Entender las diferencias en el aseguramiento de los vehículos ayuda a apreciar la complejidad de la gestión de la movilidad. Y también, el papel que juega el seguro en garantizar que los desplazamientos de todos se realizan en condiciones de seguridad para todos.