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Si hay que morirse, mejor por accidente

Los seguros son, a veces, como los hermanos Arquette. Hay una a la que conoce todo el mundo, Patricia Arquette (el seguro de vida), y hay otros como Rosanna Arquette (el seguro de accidentes) que, aunque son conocidas no lo son tanto.

Al seguro de accidentes le pasa un poco eso, porque es bastante más pequeñito que el de vida y, además, suele presentarse junto con éste.

En realidad, muchas pólizas de seguro de vida con cobertura de fallecimiento comprometen una indemnización en caso de muerte, pago que sin embargo es mayor (normalmente, un múltiplo: dos o tres veces) en el caso de que la muerte se produzca por accidente.

Este seguro también está presente en el seguro del automóvil, sobre todo a través de la denominada cobertura de ocupantes, que indemniza al conductor responsable de un accidente por los daños que sufre él o ella mismo.

Los seguros de vida y de autos son enormes, y el de accidentes: pequeño, por eso a veces no se le ve

A pesar de eso, el seguro de accidentes es muy importante. Si echáis un vistazo a las cifras oficiales del supervisor de seguros (Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones), observaréis que nos dice que la cifra de asegurados por accidentes en España excede incluso a la población. ¿Cómo puede ser eso?

Serie histórica de prestaciones del seguro de accidentes:

2001 365.056.045€
2002 373.332.791€
2003 384.116.468€
2004 403.183.159€
2005 419.939.438€
2006 417.016.105€
2007 404.157.366€
2008 419.557.949€
2009 336.993.416€
2010 335.575.523€
2011 352.210.178€
2012 294.383.423€
2013 325.209.315€
2014 319.658.625€
2015 341.470.595€
2016 332.539.905€
2017 354.693.091€
2018 381.706.903€
2019 384.282.105€
2020 332.766.605€

La razón fundamental de este hecho es que en España existe, desde hace la friolera de ochenta y pico años, un seguro obligatorio de viajeros en medios de transporte colectivos de personas. Todo elemento humano que viaja en un autobús, en un tren, en un avión, tiene que estar asegurado de accidentes. De esta manera, en caso de existir daño, aunque no exista responsabilidad del transportista (por no haber cometido ninguna negligencia o temeridad), la víctima cobra una indemnización.

Pequeñito y todo, el seguro de accidentes nos asegura prácticamente a todos nosotros una o dos veces al día. Así pues, ojo con él.