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¿Alergias primaverales? Echa mano del seguro de salud

Con la llegada del buen tiempo vuelven los planes al aire libre y el paisaje se llena de color. La primavera es la estación preferida para muchos, pero probablemente no tanto para los alérgicos. En esta época del año, muchas personas son víctimas del aumento en la cantidad de polen en el aire. Estornudos, congestión nasal, picor de ojos y nariz… Si te reconoces en estos síntomas, debes saber que el seguro de salud puede ser un gran aliado para ti.

Los síntomas de la alergia pueden aliviarse, además de evitando la exposición a aquello que los genera, con la toma de antihistamínicos, gotas u otros medicamentos, que deben ser recetados por un alergólogo. Es este especialista quien, en primer lugar, realiza al paciente una serie de pruebas, como test cutáneos o analíticas en sangre, para diagnosticar la alergia. Si tienes un seguro de salud, puedes concertar una cita directamente con el alergólogo.

Los seguros médicos son productos que la gente utiliza de manera recurrente, lo que les otorga una fortísima sensación de servicio entre sus clientes. Una de las ventajas de contratarlo es que permite el acceso directo a especialistas médicos (como alergólogos), ahorrando tiempo a los pacientes y acelerando la obtención del diagnóstico y la realización de las pruebas pertinentes. Además, los seguros de salud ofrecen tratamientos innovadores y opciones terapéuticas complementarias.

Puede que estés pensando en contratar un seguro de salud. Es buena idea. Eso sí, este servicio, como todo producto de seguro, tiene sus particularidades y, por ello, es importante que tengas en cuenta algunas cosas. Aquí te damos una serie de consejos básicos.

1.- Sé consciente de que tu seguro de salud te acompañará muchos años. Cuando juzgues la capacidad de servicio o de evolución de tu seguro, no lo veas todo en relación con las necesidades de atención sanitaria que tienes ahora. Tu vida será larga y es importante que tu seguro sea capaz de responder a las necesidades que vayan surgiendo.

2.- Piensa en grupo.Si no estás solo en la vida, plantéate la posibilidad de un seguro en grupo, que englobe a tu pareja, a tus hijos, a tus seres queridos… Es probable que una póliza familiar te resulte más económica que una agregación de contratos individuales con las mismas coberturas.

3.- Sé sincero en el cuestionario. Si tu asegurador te presenta una serie de preguntas sobre tu salud es para valorar tu situación en el momento de asegurarte. No caigas en la tentación de ocultar o enmascarar tal o cual detalle por ahorrarte unos euros en la prima. Si intentas eso estarás engañando y rompiendo la relación de buena fe que conforma un contrato de seguro y, en el caso de sufrir un imprevisto de salud, éste podría quedar sin cobertura

4.- Acuérdate del seguro de salud en tu lugar de trabajo. Muchas empresas suscriben seguros en favor de sus trabajadores porque la legislación fiscal española ofrece algunas ventajas al considerarse un pago en especie. Así pues, puedes tener un seguro muy completo sin tener que tributar por la prima que tu empresario paga a tu favor. En no pocos casos, además, estos seguros constituidos en el ámbito de la empresa te dan la opción de incluir a tus familiares.

5.- Por supuesto, evalúa las coberturas antes de comprar. Pídele a cada aseguradora su cuadro médico y compara. Exige que te informen de las coberturas y especialidades incluidas en el contrato que te ofrecen. Plantéate supuestos imaginarios, y pregúntales qué tipo de cobertura obtendrías en caso de sufrir tú o los tuyos esa dolencia. Infórmate bien sobre la oferta de servicios en las coberturas más comunes (urgencias, alumbramientos, etc.) Pregunta por los plazos de atención, por los centros hospitalarios disponibles en tu ciudad o en la zona en la que vives. No compres a ciegas.

6.- Elije entre reembolso y asistencia sanitaria. El seguro de salud de prestación de servicios se comercializa en dos modalidades básicas: la denominada de reembolso te abona un porcentaje (comúnmente bastante alto) de la factura que te presenta tu médico, al que por lo tanto eliges tú. El de asistencia sanitaria es un seguro que te provee de un cuadro de servicios médicos con los que tu aseguradora tiene un acuerdo y dentro del cual puedes elegir el que más te convenga o te guste, pero del que no te puedes salir.

Cada modalidad tiene sus pros y sus contras, y si existen es porque hay diferentes tipos de personas que necesitan diferentes servicios. Pregúntate con cuál te sientes más cómodo y, una vez que lo tengas claro, compara.

7.- ¿Y si me echan? Las aseguradoras no echan a la gente porque esté enferma. De hecho, en la asociación sectorial UNESPA existe un Código de Buenas Prácticas de seguros de salud, de adhesión libre para las aseguradoras, donde se regula esta cuestión

8-. También puedes prever la baja. En determinados casos (sobre todo, si eres autónomo) puede ser que te interese protegerte frente a las consecuencias económicas de no trabajar porque te hayan operado o te hayas puesto enfermo. El seguro de salud también te ofrece coberturas en esta materia. Se llama seguro de subsidios.

9.- … y la prevención: no te olvides de que el seguro de salud no sólo está ahí para atenderte cuando te pasa algo. También está ahí para impedir que te pase. Echa un vistazo a sus ofertas en materia de prevención.