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Anatomía del 11-M

Se cumplen 15 años desde los atentados terroristas en los trenes de Madrid. Un ataque que se llevó la vida de 192 personas y que provocó en torno a 1.000 heridos el 11 de marzo de 2004. Todas esas personas que iban en el tren aquella mañana en hora punta recibieron ayuda de los trabajadores de los servicios de emergencias, de Renfe, además de bomberos, policías, de todo el personal de hospitales e incluso civiles que se volcaron en la ayuda a las víctimas. ¿Pero qué hizo el seguro por ellos y sus familias?

Las víctimas del 11M estaban cubiertas por varias pólizas. En primer lugar, todas ellas contaron con el respaldo del seguro obligatorio de viajeros, dado que el atentado se produjo en un transporte público. Este seguro va incluido en el billete de cualquier medio de transporte público, así pues protege a todo el que se sube a un autobús, un ferry o, como fue el caso, un tren de Cercanías.

Más allá del seguro de viajeros, hubo otras pólizas que entraron en funcionamiento. Aquellas víctimas que contaban con coberturas de daños, fallecimiento o fallecimiento por accidente recibieron indemnización de sus seguros de autos, asistencia en viaje, hogar y, también, de los seguros colectivos contratados por sus empresas.

¿Cómo actuó el Consorcio de Compensación de Seguros?

El 11-M activó, pues, una miríada de pólizas y, al tratarse de un atentado terrorista, llevó al Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) a dar un paso al frente.

Las víctimas del 11M estaban cubiertas por varias pólizas y todas ellas contaron con el respaldo del seguro obligatorio de viajeros

Este organismo público es el encargado de indemnizar los perjuicios que sufren las personas y los bienes asegurados por atentados terroristas y catástrofes naturales. Para efectuar su trabajo se nutre de unos recargos que se aplican sobre las pólizas de seguro.

El total de la indemnización que percibieron las víctimas del 11-M por parte de este organismo fue de 38,3 millones de euros, a los que se suman otros 5,3 millones desembolsados por daños materiales. El mayor atentado terrorista de la historia de España no fue, pues, el siniestro más caro para el seguro. Otros sucesos indemnizados por el CCS están por encima en coste. Fue el caso del ciclón Klaus (2009) o del terremoto de Lorca (2011). Ambos rozaron los 500 millones de euros. Pero los ataques de Madrid destacaron porque conllevaron la necesidad de respaldar a un colectivo muy amplio de víctimas. Hubo que socorrer tanto a los viajeros de los convoyes como a sus familiares.

Estas son algunas de las acciones que desempeñó el CCS a raíz de los atentados del 11-M:

  • Se creó un equipo especial de tramitadores de siniestros (las personas encargadas de coordinar la valoración de los pagos y proceder a los mismos) que sólo se dedicó al 11M. Las víctimas contaron con interlocutores en el Consorcio que sólo se dedicaban a dicha interlocución, estando a su entera disposición.
  • Se enlazó la labor del propio Consorcio con la del Ministerio del Interior. El objetivo prioritario de este enlace era tener información pronta y fiable sobre la identificación de las víctimas, para así estar en disposición de contactar rápidamente con sus familias y no crear dilaciones en la reparación económica de las tragedias producidas.
  • De esta manera, el CCS consiguió, en muchos casos, abrir de oficio los expedientes de siniestro. Es decir, sin que se hubiera producido reclamación alguna por parte de las personas heridas o los familiares de las víctimas. De esta manera se logró acelerar el pago de las indemnizaciones.
  • Se publicó una nota detallando la documentación necesaria y se amplió el horario del teléfono de atención.
  • Se envió a todas las familias una carta personalizada que informaba de la apertura del expediente y se les facilitaba un número para que pudieran hacer el seguimiento.

Se creó un equipo especial de tramitadores de siniestros que sólo se dedicó al 11M

  • El propio Consorcio se ofreció a las víctimas para asumir, la presentación de la liquidación del impuesto de sucesiones de los fallecidos; y, en el caso de los ciudadanos extranjeros, las gestiones ante embajadas y consulados para conseguir la documentación pertinente.

El 11M fue la mayor tragedia vivida por la sociedad española en mucho tiempo. Eso el seguro no lo puede cambiar. Pero, al menos, puede trabajar para paliar las consecuencias. Si el trabajo del Consorcio sirvió para aliviar siquiera un poco la pesada carga de un hecho tan triste, es un ejemplo de que el seguro no sólo paga siniestros.

Imagen de cabecera: CC Flickr Maritè Toledo