Consorcio de Compensación de Seguros: ¿Qué es y cómo funciona?

En España, hemos llevado el concepto de “mutualización” a su máxima expresión con la creación de un organismo único en Europa: el Consorcio de Compensación de Seguros.

¿Qué riesgos cubre el Consorcio de Compensación de Seguros?

Se trata de un ente público al que las aseguradoras destinan fondos de forma regular y que cubre riesgos extraordinarios: pérdidas generadas por catástrofes, tanto las naturales (terremotos, inundaciones…) como las causadas por el hombre; asimismo, el Consorcio también se ocupa de los siniestros de seguros obligatorios causados por personas sin seguro o los siniestros pendientes de entidades quebradas. Otra función de este organismo es operar como asegurador del automóvil en aquellos casos en los que el conductor no encuentre seguro en el mercado. Por último, el CCS asume también la gestión de las entidades aseguradoras en liquidación.

La gran virtud del Consorcio en materia de catástrofes estriba en el hecho de que, al instrumentarse a través de él una solución para todos los bienes asegurados, los riesgos se mutualizan al máximo. En buena teoría, un bien o una persona que estuviesen situados en una zona muy propensa a inundaciones debería pagar más seguro de catástrofes que uno situado en una zona que no se inunda. Exactamente igual, un negocio situado en un lugar donde frecuentemente se producen, o se producían, atentados terroristas o tumultos populares, teóricamente debería pagar más para protegerse de sus consecuencias. Pero, como la solución es global, el riesgo se comparte entre todos.

¿Cómo actúa el Consorcio?

La intervención del seguro a través del Consorcio ha sido clave en situaciones como el terremoto de 2011 en Lorca. Con una magnitud de 5’1 grados, provocó nueve víctimas mortales, más de 300 heridos e importantes daños materiales en viviendas, comercios y edificios históricos. Ante esta situación, el Consorcio registró más de 28.000 solicitudes de indemnización, ante las que respondió con pagos por valor de más de 500 millones de euros.

La existencia de este organismo de regulación no solo da tranquilidad a la sociedad, sino que nos permite cuantificar económicamente cuál es el valor total por el que se han cubierto todos los vehículos, las viviendas o las empresas que tienen un seguro en España… las cifras son tan altas que resultan incluso difíciles de visualizar. Afortunadamente, no se contemplan siniestros que obliguen a las aseguradoras a pagar de una vez el valor total de todos los coches con seguro del país.

¿Cuánto capital asegura el Consorcio de Compensación?

Viviendas y Comunidades de propietarios – 3 billones de euros

Oficinas –  94.000 millones €

Comercios y otros riesgos sencillos – 454.000 millones €

Industriales – 1 billón €

Obras civiles – 7.000 millones €

Personas – 9 billones €

El fraude, la otra cara de la moneda

El mismo sistema que permite que las aportaciones de todos sufraguen los imprevistos de unos pocos, hace que los fraudes de unos pocos repercutan en las cuentas de todos. Según el último estudio del Órgano de estudios para el sector asegurador (ICEA) solo en 2015 se produjeron 306.00 intentos de fraude, lo que se traduce en un coste de 550 millones de euros. ¿Y quién asume este gasto? Aunque quienes pagan son las aseguradoras, el gasto repercute en los clientes porque acaba suponiendo un incremento de sus cuotas, más que nunca, se hace patente la expresión “pagan justos por pecadores”.

Afortunadamente, el colectivo de defraudadores es pequeño, aproximadamente un 1,22% del total de reclamaciones que recibe cada aseguradora, pero sin lugar a dudas, supone un quebradero de cabeza para la industria. Los siniestros donde hay un mayor intento de estafa son los de coches, de hecho, uno de cada dos fraudes son de este ramo.