El seguro agrario, el riego financiero frente a la sequía - Blog

El seguro agrario, el riego financiero frente a la sequía

Hoy celebramos el día mundial contra la sequía y la desertificación. La principal herramienta contra la sequía es el riego, sin duda. El agua es siempre la mejor solución para evitar la sequía. Sin embargo, como probablemente los periodos de menor pluviosidad son inevitables, existe un segundo riego para cuando el primero falla: el riego financiero, el riego de recursos que permite a quien ha sufrido las consecuencias de la sequía recuperar sus pérdidas y seguir adelante. Para el primer riego están los recursos hídricos; para lo segundo, el seguro agrario.

Históricamente hablando, el suceso agrario que más pagos supone para el seguro es el pedrisco; es, por lo tanto, el riesgo que tiene una peor combinación entre frecuencia con que se presenta y virulencia de sus daños. Sin embargo, la sequía no es, en modo alguno, una causa que se pueda ignorar. Casi uno de cada cinco euros que ha pagado el seguro agrario en su historia a los agricultores y ganaderos ha estado provocado por eventos de sequía. La sequía, afortunadamente, no es un fenómeno que se presente siempre y con regularidad; sin embargo, se caracteriza porque, cuando se presenta, puede generar unas pérdidas importantes.

En el año 2019 aproximadamente un millón de hectáreas de cultivos herbáceos se vieron afectados por la sequía, y debieron ser indemnizados

1 de cada 5 euros de los pagos del seguro agrario han sido por sequía

El seguro agrario, en este sentido, se conforma como un actor de primer nivel en la lucha contra el calentamiento global y sus consecuencias. Esta lucha tiene muchos frentes y muchos matices, y uno de ellos, como ya te hemos explicado, es el mantenimiento de las rentas agrarias y de la capacidad de los actores del sector primario a la hora de abordar inversiones y políticas tendentes a racionalizar sus explotaciones y, por lo tanto, hacerlas compatibles con la lucha contra la desertización. A través de los mecanismos de transferencia del seguro, apoyados públicamente en el marco del Sistema Nacional de Seguros Agrarios, se realiza una aportación significativa para la renovación y evolución del campo español hacia la explotación sostenible de los recursos y un uso racional de los recursos hídricos.

El seguro, eso es cierto, no puede hacer que llueva; igual que no pueda impedir que a veces llueva de forma torrencial. Pero sí puede, al menos, reequilibrar la situación después de que estos eventos ocurren, permitiendo aprender de la experiencia y tomar las medidas oportunas. Sin la institución aseguradora, nuestra capacidad colectiva de responder a los retos que nos plantea el futuro sería menor.