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Protege los cultivos de la sequía y evita que se seque tu renta

Dicen que sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena, pero quizás tampoco nos acordamos de ella cuando no sólo deja de tronar, sino que deja de llover. Y una forma de hacerlo es asegurar las producciones agropecuarias, para que, así, cuando los cultivos se secan, no se sequen también las rentas de los agricultores.

En el año 2023, las indemnizaciones derivadas de daños por sequía se triplicaron respecto a 2022 y alcanzaron la cifra más alta que se ha registrado nunca: 496 millones de euros, según las últimas cifras de Agroseguro. Representaron el 40% del total de indemnizaciones pagadas por el seguro agrario español en el ejercicio.

El suelo no se libró de pasar sed en ningún lugar de España. La CCAA que registró un mayor volumen de indemnizaciones fue Castilla y León, con casi 168 millones de euros, seguida de Andalucía, con 87,8 millones, y Castilla-La Mancha, con 82,6 millones. En total, la superficie siniestrada por la sequía ascendió a 2,35 millones de hectáreas.

Protege los cultivos de la sequía y evita que se seque tu renta

La sequía fue especialmente acusada en el primer semestre del año, con fuerte impacto en el desarrollo de los cultivos herbáceos de secano (cereal de invierno, leguminosas y girasol), en el viñedo de secano y en el olivar.

Lo cierto es que se trata de un fenómeno que ocurre, aunque no lo desee nadie. Un agricultor o ganadero con experiencia sabe bien que los años secos acaban presentándose y que son potencialmente generadores de pérdidas muy significativas. Pero eso no quiere decir que haya que resignarse a sufrir dichas pérdidas. El seguro agrario está para equilibrar las rentas del campo en momentos en los que la producción se resiente por la falta de agua. En España, está instrumentado a través de Agroseguro, un esquema de colaboración público-privada que ha demostrado ya su pertinencia y capacidad, entre otras cosas, enfrentándose a varios episodios relevantes de sequía en las últimas décadas.

Lo inteligente, pues, es pensar en la sequía no sólo cuando no llueve, sino también cuando llueve. Cualquier momento es bueno para asegurar la producción e ingresar en el colectivo de productores que se protegen mutuamente de los riesgos a los que están expuestos. Un sistema que funciona.