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El voluntariado, un sector seguro

Hoy que es el Día del Voluntariado es, desde luego, un buen momento para recordar toda la cantidad de cosas que salen bien gracias a que ellos existen.

Tiene mucho valor el gesto de entregar una parte del tiempo libre, mercancía habitualmente escasa, para ayudar a alguien que de alguna manera está necesitado; en algunos casos, cabe recordarlo, prácticamente se entrega la vida entera. Un gesto que realiza casi el 10% de españoles, demostrando que somos una sociedad generosa.

Los voluntarios forman parte de esa esquina de la humanidad que ayudan a creer en ella. Cualquier persona conoce muchos casos en los que el papel de los voluntarios es crucial; pero nadie es capaz de hacerse una idea completa de la enorme cantidad de pequeñas y grandes historias personales que se enderezan e incluso encuentran un futuro gracias a la labor incansable del voluntario.

No hay, pues, nada más altruista que la mercancía que, en forma de tiempo, de ilusión y de esfuerzos, entrega un voluntario. Pero eso no quiere decir que, por razón de dicha entrega, el voluntario deba renunciar a estar protegido; y aquí es donde aparece, detrás de él, la sombra invisible del seguro.

No quiere decir que, por razón de dicha entrega, el voluntario deba renunciar a estar protegido

Hace ya unos cuantos años que la legislación española se ha ocupado de no desproteger a los voluntarios, estableciendo en la legislación la obligación de que realicen su labor convenientemente asegurados. Dice la norma (nacional) que eso supone que deben tener asegurada su salud y los daños que puedan sufrir con ocasión de accidente. Pero nada impide que las comunidades autónomas, que tienen competencia legislativa en la materia, o que las propias ONG para las que trabajan los voluntarios, mejoren esa protección con otras coberturas, como los seguros de vida.

Los voluntarios, ya se sabe, no perciben retribución por su trabajo; sin embargo, sí la perciben, de alguna manera, a través de la protección de que disfrutan a través del seguro. La generalización del voluntariado, además, favorece las cosas, puesto que cuanto más voluntarios hay, más fácil es mutualizar el riesgo entre ellos y más potentes se hacen las soluciones aseguradoras.

Cuanto más voluntarios hay, más fácil es mutualizar el riesgo entre ellos

A la labor esencial que el seguro hace en favor de los voluntarios protegiéndolos ante los riesgos inherentes a su labor debe unirse el hecho de que no son pocas las entidades aseguradoras del mercado español que, a través de sus políticas de esponsorización o de responsabilidad social corporativa, apoyan la labor de organizaciones no gubernamentales, haciendo posible que puedan organizar y albergar la acción de sus voluntarios. El seguro, en suma, está profundamente implicado en estos movimientos de solidaridad colectiva y, si acaban generando consecuencias indeseables, está ahí para hacer su labor y reparar el daño.