La mortalidad en carretera asciende de nuevo - Blog

La mortalidad en carretera asciende de nuevo

1989 fue el año en el que se alcanzó la tasa más alta de fallecidos en carreteras en proporción con la población, a partir de ahí los datos empezaron a mejorar, hasta que en 2014 ese descenso se frenó, y eso, no es una buena noticia.

El pasado día 27 de febrero, el Instituto Nacional de Estadística hizo públicos los datos sobre las defunciones en España por causa de muerte del año 2015. O sea: no sólo quién falleció en España en dicho año, sino por qué.

La publicación de esta estadística da por cerradas, por así decirlo, las cifras sobre fallecimiento en accidentes de tráfico, porque ésta es una de las causas contempladas en la estadística del INE. Los datos, además, permiten hacer un cálculo que es muy interesante a la hora de aproximar el nivel del problema social de la carretera: el número de muertos por cada 100.000 habitantes. Poner los fallecimientos en relación con la población.

Esta ratio es la que permite valorar hasta qué punto hemos cambiado en España, y para bien. 1989 fue nuestro particular annus horribilis, aquél en el que alcanzamos la peor tasa de fallecidos en las carreteras: 21 muertos por cada 100.000 habitantes; una tasa que llegaba a los 32 muertos en el caso de los hombres. Ese año, pues, de cada 4.700 españoles vivos el 1 de enero, el 31 de diciembre uno había fallecido en un accidente de tráfico. Puede parecer poco, pero es una bestialidad. La tasa actual es de uno por cada 25.000.

La tasa actual de fallecidos en carretera es de 1 persona por 25.000 habitantes

A partir de ese año de 1989, los datos empezaron a mejorar. Se produjo un descenso prácticamente continuado, que se hizo muy intenso con la llegada del nuevo siglo.

Aunque la gráfica con que acompañamos este texto no lo diga, este progreso fue especialmente perceptible en el caso de los niños más pequeños, sobre todo de menos de 9 años.

Hoy, su tasa de fallecidos sobre la población es prácticamente cero. Una gran victoria para las sillitas de coche.

No obstante, empiezan a verse cosas. Ese descenso continuado se frenó en 2014, año en el que la tasa de fallecidos, 4,01 por 100.000 habitantes, fue más elevada que la del año anterior. Era la primera subida en 16 años. En el año 2015, se ha repetido la tasa de 4,01. El aumento se ha consolidado.

Las sillitas de bebé hacen que su mortalidad en la carretera sea prácticamente nula

Estos dos datos hacen temer un cambio de ciclo. Hacen temer que la senda de la mortalidad del tráfico haya dejado de ser descendente; y eso no es una buena noticia.

Extrema la prudencia, pues. La batalla de la seguridad vial todavía no está ganada del todo.