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¿Por qué necesitan un seguro las edificaciones?

Comprar una casa que todavía no está construida no deja de tener sus riesgos. Fundamentalmente, el riesgo de que pudiera aparecer algún daño estructural en el edificio que afectase a su habitabilidad o los acabados de la construcción. Para resolver esta situación, en el año 2000 entró en vigor la Ley de Ordenación de la Edificación, que entre otros aspectos, reguló a fondo el llamado seguro de la edificación.

Es probable que lo que hayas oído hablar del seguro de la edificación sea poco o nada. Sin embargo, es un seguro muy importante por las garantías y seguridad que aporta, tanto al comprador de la vivienda como a su promotor.

En realidad, cuando se habla de seguro de la edificación, se está hablando de  varios seguros. A grandes rasgos, este conjunto de seguros cubre dos fases diferentes: la construcción del edificio, y el momento en que la vivienda ha sido terminada y entregada al comprador. En ambos casos, quien contrata el seguro es el promotor, y su principal objetivo es ofrecer seguridad al comprador.

¿De qué se encarga el seguro de edificación?

En la fase de construcción, el seguro cubre el pago de los daños materiales que pudiera sufrir el inmueble, así como aquéllos daños materiales, personales o perjuicios económicos que se pudieran causar a terceros por algún percance inesperado.

En la segunda fase, el seguro garantiza la reparación de:

  1. Los daños del edificio causados por defectos estructurales, durante un periodo de diez años, conocido como seguro decenal. Por ejemplo, si el edificio tiene defectos de cimentación, el seguro corre con su reparación.
  2. Los daños causados en las instalaciones que afecten a la habitabilidad, durante tres años (seguro trienal). Por ejemplo, si hay que rehabilitar un baño de la casa porque su construcción no cumple con los requisitos mínimos de higiene y salubridad.
  3. Los daños materiales causados por defectos de ejecución de los acabados, en el primer año (seguro anual). Por ejemplo, si hay un alicatado mal realizado.

De todos los citados, actualmente el seguro decenal es de obligatoria contratación para el promotor, mientras que los demás son, de momento, voluntarios. El seguro decenal ha aportado un mayor nivel de protección y tranquilidad al comprador de nueva vivienda y al promotor, además de contribuir a la mejora de la calidad de la construcción. De hecho, desde su implantación se ha reducido el volumen de reclamaciones por defectos estructurales en las viviendas.