Olvídate de la mala suerte en “martes y 13” - Blog

Olvídate de la mala suerte en “martes y 13”

Dicen los supersticiosos que en el martes y 13 no hay ni una noticia buena. Bueno, sí, una: dado que Jason Voorhees es estadounidense, sabemos que no vendrá a por nosotros con su máscara de hockey. A él le van más los viernes y 13. Pero aunque los “días de mala suerte” son distintos a un lado y otro del charco, los agoreros sufren ambas fechas con el mismo temor: el miedo a que algo malo les ocurra. Hay una forma sencilla de sacudirse esa sensación y no es con una pata de conejo, precisamente. Sino con un seguro.

Por ejemplo: ¿te preocupa tropezar en la calle, irte de boca y hacerte mucho daño? Pues habrás de saber que, con los datos en la mano, esa hipótesis tiene una probabilidad aproximada de 1 entre 5.000 cualquier día del año. Así pues, la probabilidad de que te vayas de boca justo un martes y 13 viene a ser de 1 entre 2.000.000.

Tú crees que tienes mala suerte; pero lo que tienes es estadística, y eso es algo que el seguro conoce bien. ¿El semáforo se puso en rojo y, por despiste, le diste al coche de delante? Bueno, no es tan raro darse un golpe de chapa. Lo normal es que te ocurra una vez cada 12 años y pico. ¿Gotera en casa? Mientras no hayan transcurrido menos de siete años desde la anterior, tú tranqui que de gafe no tienes nada. Y que sepas que uno de los clásicos de la mala suerte, la rotura de un espejo, es algo que viene a ser normal si ocurre una vez cada 15 años.

Hay cosas que incluso tienen probabilidades muy altas. Por ejemplo: si te han nombrado presidente de la comunidad de vecinos, probablemente cruces los dedos y pienses “a ver si este año que me toca a mí no pasa nada”. Olvídate. Harías mejor en saber que, según las estadísticas, una comunidad de vecinos tiene como mínimo un evento asegurado cada año. Por lo tanto, asume que tendrás que ocuparte de algún percance durante tu mandato. No has sido ni más ni menos afortunado que el presidente del año anterior.

Lo verdaderamente importante es que, seas o no supersticioso, recuerdes que el seguro es tu mejor aliado. Ya sean golpes de chapa, goteras o algún lío en el edificio donde vives: el seguro es el mejor antídoto contra la mala suerte.