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¿Qué es la dependencia y cómo se cubre?

A veces, al hablar del seguro, hay que ponerse serios; ésta es una de ellas. Quien ha sufrido en su entorno el caso de un familiar cercano en situación de dependencia conoce la magnitud del problema y las necesidades que genera.

Un día te das cuenta de que tu padre o tu madre ya son muy mayores y no pueden valerse por sí mismos, por lo que requieren de su ingreso en una residencia o bien de cuidados constantes o casi constantes. Según los datos de la Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) el 25% de las personas de más de 80 años no puede ducharse o bañarse sin ayuda. También puede pasar que alguien más joven haya sufrido un accidente o padezca una enfermedad grave o una discapacidad.

La dependencia es aquella situación de carácter permanente en la que la persona ha perdido parte o toda su autonomía física, mental, intelectual o sensorial y necesita de la ayuda de otro para realizar las actividades básicas de la vida diaria: cuidado personal, actividades domésticas básicas, la movilidad esencial, reconocer personas y objetos, orientarse, etc.. Generalmente, estamos hablando de una situación que afecta más a personas mayores, pero que puede darse a todas las edades, y en muchos casos no somos conscientes de ello.

La Ley de la dependencia

En España la dependencia está legalmente tratada desde el 1 de enero de 2007, fecha en la que entró en vigor la Ley 39/2006, que creó  un sistema público con un conjunto de servicios y prestaciones económicas para las personas en situación de dependencia y sus familiares.

A día de hoy, más de 873.000 personas son beneficiarias del sistema público de dependencia. El 72% tiene más de 65 años. Los servicios representan el 66% del total de prestaciones reconocidas, y las prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar suponen un 34%.

Estas prestaciones, sin embargo, no abarcan  todo el coste de los servicios que requiere la persona dependiente (residencias, centros de día o de noche, ayuda a domicilio, teleasistencia, etc); es decir, es un sistema con copago. Por lo tanto, son muchas las personas que necesitan hacer una inversión económica para poder realizar rutinas que no son capaces de realizar por sí solos:

Los servicios representan el 66% del total de prestaciones reconocidas, y las prestaciones económicas para cuidados en el entorno familiar suponen un 34%

Cifras dependencia en España

 

Los seguros para la dependencia se convierten en una alternativa no solo para las personas que tengan una dependencia muy leve o de primer grado hasta personas que apenas pueden moverse por sí solas. Cada perfil de asegurado, tendrá lo que necesite.

Prestaciones del seguro privado

Aquí es donde encuentran su papel los seguros privados de dependencia, que se empezaron a comercializar en España a finales de 2007. A través de la contratación de un seguro privado de dependencia puedes, cubrirte del riesgo de quedar dependiente y, en ese caso, poder hacer frente al copago. Lo puedes contratar para ti o para un familiar.

Los seguros privados cubren las llamadas gran dependencia y dependencia severa. La mayoría de los productos incluye otra serie de garantías complementarias como servicios de teleasistencia, de ayuda a domicilio y de orientación y asesoramiento telefónico.

La prestación a recibir consiste, en la totalidad de los productos, en una renta vitalicia mensual, o sea un pago periódico y regular que dura toda la vida del dependiente. Dicha renta vitalicia mensual puede ser distinta en función de la modalidad contratada.

La mayoría de los productos se puede contratar desde los 18 años hasta los 65/70 años, aunque en algunos productos se permite la contratación hasta los 75 años. Este tipo de seguros goza de incentivos fiscales, de forma que las cantidades aportadas se pueden reducir en el IRPF, hasta un cierto límite.

Te ponemos un ejemplo muy habitual. Contratas un seguro privado de dependencia con 60 años y a los 77 años, como consecuencia de la edad, te conviertes en una persona dependiente y no puedes valerte por ti mismo, teniendo que ingresar en una residencia. Aunque el sistema público financie una parte del coste, tú tienes que hacer frente a la otra parte (el copago).

El seguro privado de dependencia te puede ayudar a mantener tu calidad de vida y a que en ese momento ni tú ni tu familia paséis apuros económicos.

El seguro privado de dependencia te paga una renta vitalicia, hasta que fallezcas, por ejemplo, a los 85 años, y con ese dinero, más lo que percibes de pensión pública, pagas el copago y dispones de “dinero de bolsillo” para hacer frente a tus otros gastos personales.

Existe una creencia generalizada de que, en caso de dependencia, el sistema público o tu entorno familiar cubrirán la totalidad de tus necesidades. Desgraciadamente no es así. Sabemos que te resulta difícil asumir que en un futuro tú o un familiar tuyo podéis encontraros en una situación de dependencia, pero cada año eso le ocurre a mucha gente, y en ese momento puedes necesitar de un dinero del que no dispones. El seguro privado de dependencia te puede ayudar a mantener tu calidad de vida y a que en ese momento ni tú ni tu familia paséis apuros económicos.