Seguros Vinculados a Hipotecas, ¿Cómo funcionan? | Estamos Seguros

Seguros ligados a hipotecas, ¿cómo funcionan?

Los riesgos vinculados a la suscripción de un préstamo hipotecario son poco probables pero, en caso de ocurrir, realmente dañinos. Para amortiguar este golpe existen los seguros ligados a las hipotecas, que entran en juego cuando la vida del asegurado se ve truncada por una muerte, una enfermedad, una invalidez, el desempleo u otras circunstancias. En ese momento, a la tragedia inicial puede sumarte otra: la pérdida de un patrimonio por incapacidad de pagar el préstamo. El seguro se encarga de ello.

Los seguros ligados a hipotecas están ahí para proteger el patrimonio del asegurado cuando su vida se tuerce. Si lo que está en peligro son los ingresos con que contaba quien contrató el préstamo, las prestaciones de protección de pagos asumen el pago del préstamo hipotecario durante un tiempo a causa de la interrupción de esos ingresos (por ejemplo, por generarse un paro laboral). En el caso de los riesgos vinculados a la vida humana, el seguro de vida asume el pago, a menudo total, de las cuotas pendientes del préstamo en el caso de que la persona responsable de pagar la hipoteca fallezca, tenga una larga enfermedad o devenga inválida.

La protección de pagos asume el pago de las cuotas de la hipoteca durante un tiempo determinado si, por ejemplo, te quedas en el paro.

De esta forma, se protege el patrimonio de la persona y muchas veces también de la unidad familiar, que no se ve agobiada por la necesidad de hacer frente a las necesidades del préstamo. De hecho, se está protegiendo la propia posesión de la vivienda, evitando con el pago que pierdan la casa.

Las estadísticas de los seguros ligados a hipotecas

Los datos sugieren que en España no menos de 10.000 personas se ven, cada año, sometidas a esta situación de estrés extremo y de dificultad económica.

La historia del seguro ligado a préstamos hipotecarios la cuentan, en buena manera, estas personas: aquéllas que, siendo todavía jóvenes (la edad media de las personas afectadas por percances es de 50 años), se encuentran con sucesos, en ocasiones de la máxima gravedad, que hacen que su proyecto vital se vea en peligro.

Como media, los seguros de vida vinculados a hipotecas afrontan, a la muerte del asegurado, el pago de unos 30.000 euros. Éste es el montante de la deuda que la familia deja de verse obligada a pagar, con el añadido de que, además, mediante esta liberación es lo común que adquiera la plena propiedad de su vivienda, garantizándose de esta forma una razonable estabilidad económica.

El seguro ligado a hipotecas, por lo tanto, si bien actúa de una forma silenciosa y poco conocida porque, por definición, los percances que atiende son relativamente pocos, rinde un enorme servicio a aquéllos que se ven necesitados de usar de él. Hay, evidente, dolores que en la vida, y sobre todo en la muerte, no se pueden evitar. El seguro vinculado no puede evitar el dolor, pero sí, cuando menos, puede evitar la ruina.