La labor social del sector asegurador

La función social del seguro es ejercer de red de seguridad de la sociedad. Cada día hace esto de muchas formas.

La primera –y más evidente– es a través de la cobertura que ofrecen los seguros frente a los riesgos, auténtica razón de ser del sector. Otra acción relevante que desempeñan las compañías de seguros en favor de la sociedad es su papel de inversor institucional y contribuyente de referencia. El dinero que gestionan permite financiar la economía e impulsar el desarrollo, mientras que los impuestos que pagan las entidades contribuyen al sostenimiento de los servicios públicos. Pero hay una tercera faceta que hay que tener presente: el respaldo que prestan las aseguradoras a proyectos sociales a través de sus programas de responsabilidad social corporativa.

Ya sea directamente o por medio de sus fundaciones, las entidades desarrollan una importante labor social. Apoyan a colectivos vulnerables, promueven la cultura, respaldan la investigación, cuidan del medio ambiente, fomentan la seguridad vial y promueven los hábitos saludables. En 2023, las entidades destinaron alrededor de 78 millones de euros a proyectos de esta naturaleza.

Casi la mitad de estos fondos se destinó a iniciativas de acción social (30,4%) y a mecenazgo cultural (20,3%). Otro 10,4% de la inversión fue dirigido a investigación y formación, un 9,9% a mejorar la seguridad vial, un 5,7% a la promoción de la salud y el 4,3% a patrocinios deportivos no profesionales.

A través de estas actuaciones, el seguro contribuye a construir un futuro para todos. Los programas de responsabilidad social corporativa son una muestra más del valor que aporta el seguro al conjunto de la sociedad.